La Purísima II Parte
Orígenes de la Purísima
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“Un caso único de fe, conciencia y tradición, se hace costumbre popular única: Esta es la Purísima y su cultura mariana”, dijo a La Prensa Literaria, el Vicario de Educación de la Iglesia Católica, Silvio Fonseca Martínez, quien agregó que ni el Himno Nacional de Nicaragua, nos identifica tanto en el mundo como lo ha hecho el grito jubiloso de: ¿Quién causa tanta alegría? Este (grito) es el mayor símbolo cultural y religioso, que identifica al nicaragüense en el exterior —niño, joven y adulto— aunque no sea de la hermandad católica, proclamó con ánimo desde el altar de su iglesia.

Las celebraciones de las Purísimas de León y Granada, en diciembre, son para Monseñor Silvio Fonseca dos expresiones de fe no opuestas, pero sí muy diferentes en sus manifestaciones festivas y tradicionales. Sus orígenes coloniales están marcados por sus variaciones religiosas y culturales de sus comunidades y sus líderes católicos-marianos.

En el caso de la ciudad de León, fueron los antiguos franciscanos los que trajeron y cultivaron con amor y alegría la devoción de la Inmaculada Concepción, institucionalizada en el siglo pasado (7 Dic. 1854, por el Papa Pío IX) con la proclamación de su dogma promovido por el franciscano Duns Scotto. Es relevante recordar que la propagación de este credo mariano por parte de los franciscanos tiene unos ocho siglos, cuando España comenzó a celebrar a la “Señora del Rosario”.

En Granada, la llegada de la imagen tiene otros inicios. Un punto de partida histórica va con el nombre de la Fortaleza del Castillo Inmaculada Concepción. Se sabe oralmente que llegó en un barco por el Río San Juan al Gran Lago. Que no se quiso ir, y que se quedó en Nicaragua. A esta virgen se le conoce como “La Conchita”.

Según el historiador Omar Lazo, dos imágenes más de la Virgen Asunción y una de la Virgen de la Concepción, llegaron navegando en pequeñas cajas a través del lago hasta Granada, y fueron sacadas de las aguas por lavanderas del lugar que dieron parte del hallazgo a los frailes franciscanos. Cada caja indicaba las ciudades a donde iban dirigidas las imágenes: Juigalpa de la Asunción, Granada de la Asunción y Masaya de la Concepción.

A esta Virgen de la Conchita, en León le llaman La Inmaculada Concepción y en El Viejo, (Chinandega), se le conoce como “La Virgen del Trono”, o Nuestra Señora del Viejo”. A esta Virgen sólo la sacan una vez al año y su fiesta principal es el ocho de diciembre; pero las actividades arrancan con su novenario el 28 de noviembre con tiraderas de bombas y cohetes de pólvora; misas y el Santo Rosario; y cierran el seis del mes con la “Lavada de la plata”.

Es importante destacar, que la celebración de la Purísima en Nicaragua, es única en el mundo. Es claro que existen otras devociones, pero no es en torno al 8 de diciembre y que lleva por estandarte de fe y alegría el grito de: ¡Quién causa tanta alegría...!, nos explicó el Vicario Fonseca. Por ejemplo Polonia es una nación profundamente mariana. Ahí tienen a la Virgen Czestochowa (1655). La Cuba revolucionaria, es otro país que celebra a la Virgen del Cobre y así sucesivamente; pero la celebración de la tradicional Purísima es única con sus gritos de júbilo, sus cantos devocionales, sus procesiones de calles e inter-islas, sus “gorras” (canastas y brindis), su confraternidad festiva y su derroche increíble de energía entre creyentes y no creyentes de todas las edades.

La historia católica registra otras celebraciones antiguas en el mundo como la de “Nuestra Señora de las Nieves” (Italia-año 352), a “Nuestra Señora de Walsingham” (Inglaterra- 1061), y “Nuestra Señora del Rosario” en la España de 1208. La Virgen de Guadalupe, es otra de las festividades de gran trascendencia mesoamericana. Todas estas actividades marianas tienen sus particulares cualidades conmemorativas.

La "gorra leones" y las procesiones granadinas.

Ahora en lo que refiere a las formas populares de celebración, en León hay brindis, (“gorras”) en cambio en Granada la Virgen sale en procesiones. Ahora en los departamentos del norte del país y las regiones autónomas, se celebra en menor grado con las influencias de occidente pero con sus propias expresiones religiosas y sellos personales. Según Monseñor Fonseca, la mayor manifestación popular de la Purísima se han dado en León, Granada y Managua.

Con relación a esta pintoresca costumbre, de ofrecer a sus invitados variadas golosinas, manjares y refrescos típicos, separó las ricas manifestaciones de las “conchitas” granadinas y de las Inmaculadas leonesas. En Granada indicó, las procesiones (incluyendo la de las islas del Gran Lago), son muy especiales, salen a diario y las calles son adornadas. Por su lado en León se originó la costumbre de la “gorra”, o el “brindis”, donde las personas celebraban las purísimas, con chicha de maíz, gofios, ayote en miel, pan de rosa, leche-burra, dulces, cañas, limones, etc. Esta tradición autóctona, sugirió debe de preservarse por el valor cultural de su nicaraguanidad.

"La niñablanca" o "La señora del Viejo"

Se estima que un cuarto de siglo antes del XVIII, en El Viejo (Chinandega), León y Granada ya estaba arraigada la devoción a la imagen de la Virgen María traída por los misioneros franciscanos españoles hace 441 años. El tema de la Purísima Concepción de María fue sermón de mucho valor histórico pronunciado en la parroquia de Granada por el fraile Guatemalteco José Velazco, un 7 de diciembre de 1675. Pero regresando un poco ante la historia religiosa de la Purísima Inmaculada Concepción de Maria, conocida hoy por los chinandeganos de El Viejo, como La Señora del Viejo”, parece surgir firmemente en esta cuna colonial franciscana en 1562 cuando llega al Puerto del Realejo (antiguo Puerto de la Posesión), el español Don Lorenzo de Zepeda (o ¿Pedro de Ahumada?), hermano de la misionera carmelita “Santa Teresa de Ávila”, y traía consigo una pequeña imagen, considerada magnífica obra de arte de la escuela de Sevilla. Esta imagen sacra fue depositada en la parroquia de los hermanos franciscanos de “Chamulpa”, hoy El Viejo. En cambio, otros afirman que su primera entrada mística a la Nicaragua colonial fue por el Lago Cocibolca. La única verdad inobjetable es que esta devoción fue traída por los franciscanos y popularizada por el fervor festivo del nicaragüense que le impuso su idiosincrasia cultural mestiza.

Coronada por su santidad Juan Pablo II

Se dice que Don Lorenzo decidió continuar su viaje a Perú llevándose a la “Niña Blanca” a pesar de los ruegos y protestas; pero cuenta la historia que no pudo viajar porque una tormenta en la mar lo hizo regresar. Esto fue interpretado por los nativos como una señal:

“La Virgen no quiere irse de El Viejo, la Inmaculada Concepción quiere quedarse”. En el año de 1663 la imagen es colocada en su trono, en una desaparecida parroquia. En 1835 la erupción del Volcán Cosigüina afecta sus bases, se inicia así su reconstrucción en 1884. En 1989, durante la antesala de la derrota del FSLN, Su Santidad el Papa Juan Pablo II decreta la Coronación Pontificia y en su segunda visita eleva este templo mariano a la mística de Basílica. Es oportuno señalar que la Catedral Metropolitana de Managua, lleva el nombre de la Inmaculada Concepción. “La Virgen no quería irse y se quedó en el país pinolero y hoy es conocida como la Patrona de Nicaragua”, decreta su fe popular.

"Generala de los ejercitos"

Esta festividad de todos los siete de diciembre resurge con fuerza y tradición desde 1857 en el populoso barrio de San Felipe en León, con el impulso del párroco de la Iglesia San Felipe, Gradiano Carranza, el que impulsó la creación de altares y encabezó el recorrido por las calles. Tres años de haber sido publicado el Dogma de la Inmaculada y ante sentimientos “antifilibusteros y antiprotestantes”. Este es respaldado por un decreto presidencial, ya que se afirma que “la Virgen unió a los nicaragüenses y centroamericanos contra la invasión filibustera del imperialista William Walker”. Por tales méritos celestiales, el General Tomás Martínez la declaró “Generala de los Ejércitos de Nicaragua”. La novena se comenzó en la Iglesia de San Francisco de la misma ciudad. Simultáneamente se celebraron a la “Generala” en Granada y en El Viejo, donde existían misiones franciscanas. Un siglo después en 1957, se oficializó esta gritería popular.

Es así que antes y después de esta fecha los nicaragüenses recorrían y lo siguen haciendo siempre alegres —y listos con sus bolsas, sacos o gorras— las calles de la noche del 7 de diciembre deteniéndose en las casas que tienen altares. Al acercase a las puertas de estos santuarios públicos, gritan, “¡Quién causa tanta alegría!” y la gente, que está o en los frentes de sus casas responde: “¡¿La Concepción de María?!”. Con ese grito espectacular, se inician los cantos y la repartidera entre grandes y chicos que corean los versos de “Tu Gloria, Tu Gloria”, “Por eso el Cristianismo”, “Oh Virgen de Concepción”, “Salve Virgen Bella”, “Salve, Salve Cantando a María”, “Dulces Himnos”, y la tradicional “Toda Hermosa Eres María.

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